lunes, 10 de marzo de 2014

SÉPTIMA SEMANA: DEL 3 AL 7 DE MARZO

MIÉRCOLES 5 DE MARZO

Hoy voy a hablar de las horas de permanencia en el centro. En ellas puedo observar otros ámbitos más allá de las clases ordinarias. Por ejemplo, en la sala de profesores, en la cuál los docentes se relacionan, puedo hablar con mi tutor acerca de las prácticas de una forma más cercana. También puedo acercarme a la cantina (ahora que por fin la ubico dada mi nula orientación) y percibir la convivencia de los profesores y, también, de los estudiantes en su forma más informal. Junto con esto aprovecho estas horas para indagar sobre otros aspectos tales como la programación del departamento de filosofía y aprovechar para ver cómo funcionan otros departamentos del centro tales como el de orientación sin, evidentemente, molestar o interferir en su trabajo.

JUEVES 6 DE MARZO

Del pasado jueves me gustaría destacar el reparto y corrección de los exámenes de ética de 4ºC y 4ºE (LIDEX). El tutor reparte los exámenes corregidos y pide que los alumnos saque los apuntes y realicen de nuevo el examen. El examen consta de 10 preguntas, de un punto cada una, se exime de la nueva corrección las preguntas en las que hayan obtenido la máxima puntuación. De esta manera el alumno vuelve a reflexionar sobre las preguntas, esta vez con los apuntes delante, pudiendo contrastar sus respuestas con los apuntes que han tomado para, finalmente, corregirlos todos junto con el profesor y corroborar, por un lado, si han tomado buenos apuntes y, por otro, su capacidad de reflexión en el momento "a priori apuntes" y "a posteriori". Me parece un buen método para llenar esos huecos que a los estudiantes se nos quedan con la mala costumbre de no volver atrás para conseguir entenderlo todo como un absoluto.

VIERNES 7 DE MARZO

El pasado viernes comencé la jornada a las 8 de la mañana en la clase de ética. Antes de comenzar con nueva materia Guillermo muestra, exhibe, su preocupación de cómo a los alumnos sólo les importa la nota del examen, dos palabras: notas, exámenes, en las cuales el intento de una evaluación contínua fracasa. La mayor parte de las preguntas de los alumnos van referidas o bien al examen: "¿Esto entra para el examen? ¿Qué sale en el examen?" y a las notas: "¿Tienes los exámenes ya corregidos?" "¿Cuánta nota tengo?" parece ser que el resultado, un marca numérica, importa más que lo que se haya podido aprender en el proceso cuando la nota sólo debería de ser una información de cómo se está llevando el curso hasta ahora. Guillermo ha hablado con ellos, intenta llegar a ellos, y yo creo que lo consigue. Ha comenzado exponiendo su preocupación y la gravedad del problema nombrándolo como síntomas de dos "enfermedades ficticias" a saber, "examinitis" y "notitis", preguntando a los alumnos por posibles soluciones. Todos los alumnos han estado muy colaborativos. Una alumna propuso poner exámenes sorpresa y no decir la nota de los mismos con objeto de que aquellos que trabajan diariamente tengan su recompensa, otro alumno propuso hacer los exámenes con los apuntes personales de cada uno con el objetivo de que aquellos que están atentos a clase y toman buenos apuntes se vean beneficiados. Un comienzo de clase muy interesante con un nivel de involucración muy positivo por parte del alumnado de 4ºESO

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