lunes, 31 de marzo de 2014

DÉCIMA SEMANA: DEL 24 AL 28 DE MARZO

LUNES, 24 DE MARZO

El pasado lunes comencé el día a las 8 de la mañana dando mi primera clase. He de confesar que estaba entusiasmada pero muy nerviosa. Entré en clase, me encontraba delante de todos ellos y era mi momento de empezar a hablar. Di los buenos días y me presenté con toda la naturalidad que podía tener en ese instante. Comencé haciéndoles saber mi deseo de que esperaba que pudieran aprender algo de mí al igual que yo de ellos y que me proponía desarrollar el tema de la verdad basándome en textos de filósofos. Para calmar mis nervios pensé en que qué mejor manera de comenzar que escuchando lo que ellos tenían que decir al respecto antes de comenzar con la primera tesis tradicional de verdad en la filosofía, a saber: La verdad como correspondencia. Les dije que se pusieran en grupos de cuatro e intentaran contestar a propósito de una pregunta general: ¿Qué es la verdad? y se pusieron a la faena. A sido una suerte tener un grupo como este, tan participativo y atento. Al cabo de diez minutos ya tenían sus respuestas y un portavoz elegido. Escribimos sus respuestas en la pizarra y las comentamos. Curiosamente todos tenían una visión más o menos común con aquello de que pudiera ser eso de la verdad y curiosamente se asemejaba bastante a la concepción realista, aquella que nombré antes cuya tesis es la verdad como correspondencia o adecuación entre el pensamiento y la realidad, o entre el yo y el mundo, o entre el sujeto y la cosa. Todos de manera directa o indirecta nombraban la realidad como punto de partida, como lo rotundo como la última palabra. Todos estaban de acuerdo en que la verdad debía de ser el reflejo de la realidad, de cómo son las cosas. Así que me puse a la faena, les expliqué la concepción de la verdad bajo el punto de vista del realismo, con algún esquema en la pizarra y apoyándome en textos que les repartí. Al parecer y sin apenas ser consciente de ello adopté una metodología: explicación, lectura de textos en voz alta por parte de algún voluntario, comentario del texto por parte de todos y aclaraciones para que todo les quedara más o menos claro. Me parecía que funcionaba, los nervios se me fueron a los cinco minutos de tomar contacto con ellos, me pude sumergir en mis explicaciones, me "solté" en seguida. Sé que no sólo fue posible por mí, las circunstancias, ellos mismos me hicieron sentir muy a gusto. Todos hablaban, parecían interesados y me hicieron vivir unas de las mejores experiencias vividas.

MARTES, 25 DE MARZO

El pasado martes tenía dar clase a las 11:05 así que aproveché y fui antes para imprimir los textos correspondientes a la segunda clases: la concepción de la verdad en el Idealismo como opuesto a la anterior. Esta clase fue especialmente interesante, pues les desmontaba aquello en lo que parecían estar de acuerdo. No parecían muy convencidos con el Idealismo pero creo que vieron lo importante, los problemas que una concepción como la Realista planteaba. Escogí algunos textos con metáforas, me pareció que estos textos eran especialmente atractivos por el hecho de que tenían que descubrir por ellos mismos relacionando el texto con la explicación para conocer qué es lo que texto dice y me parece que una vez conseguido esto esta sensación de desvelamiento por uno mismo o entre todos juntos permanece; ya les había repartido un texto con una metáfora en la clase anterior y al obtener tan buenos resultados con este método decidí volver a probar. Esta clase fue especialmente difícil dada su complejidad ¡Claro, acababan de descubrir el mundo de la conciencia, el sujeto que ha de acompañar a todas sus representaciones, el yo mismo! Al terminar la clase les propuse que, para examinarlos, el último día les pondría un texto a comentar con un par de preguntas a elegir una. Habiéndole parecido a todos bien me fui pensando, inevitablemente, si aprenderían alguna pequeña parte de todo lo que intentaba transmitirles, he pensado que el último día les preguntaré qué les ha parecido el tema que escogí.

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